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Una ley se puede evaluar cuando entra en vigencia para unos antes que para otros. Ese escalonamiento permite construir un grupo de comparación, y se decide en el diseño de la ley, no después. El diagnóstico lo determina al promulgar, cuando todavía se puede capturar lo que más tarde no se reconstruye.
Un diagnóstico que termina en «falta el dato» no sirve. Cada ficha dice qué falta y dónde: si en la ficha, que se corrige declarándolo, o en los datos, que se corrige consiguiéndolos.
El diseño existe y los datos alcanzan para que un tercero lo ejecute.
El diseño existe y falta un dato identificado. La decisión dice cuál.
Falta información que la ficha debía declarar en origen.
No admite grupo de comparación. Conseguir datos no lo cambia.
Esto mide si una ley puede evaluarse, no si funcionó. No hay estimación de efecto en esta página ni en ninguna otra de la plataforma: la estimación causal corresponde a un estudio externo, y este diagnóstico existe para abaratarlo.